domingo, 7 de septiembre de 2008

ECONOMIA Y BIENESTAR

La relación entre estos dos conceptos ha sido históricamente tortuosa. Partiendo del hecho indiscutiblemente cierto de la indefinición de ambos conceptos, hasta la modesta relación que se ha construido, sobre todo por falta de herramientas, tal que nos permitan medir el nivel de bienestar que logramos con una medida económica, cuyas magnitudes son también muy difíciles de medir. Esta es la principal razón por la que la ciudadanía común ha percibido a la economía como un mera disciplina encargada de la administración de Estados, similar a la administración empresarial, que al final de día solo termina beneficiando a los administradores de esa gran empresa que es el Estado
Probablemente por las necesidades más acentuadas, del día a día, de los países pobres como el nuestro esta idea tenga un asidero considerablemente cierto. Sin embargo el hecho es que la idea del bienestar está presente en la preocupación de los economistas desde hace ya mucho tiempo. En definitiva, debemos enfrentarnos al descreimiento del para que es en verdad la economía, y que no es otra cosa que el bienestar de la sociedad.
El problema real, entonces, está en determinar cuál es el verdadero concepto de felicidad y bienestar que tienen los bolivianos en conjunto. Problema de dimensiones considerables, si tomamos en cuenta las grandes asimetrías en educación, salud, ingreso, y cuanta otra medida quiera tomarse. El problema no surge por las diferencias, sino por las consecuencias de estas diferencias. Diría Amartya Sen, las libertades que quedan después de estas diferencias, y sobre todo, la posibilidad de ponerlas en práctica son el verdadero enemigo.
Pero nuestros problemas van aun mas allá, la estructuralizacion de mecanismos de discriminación en las practicas del Estado, que vienen desde la misma educación, o desde la comunidad, que cría a proveedores de mano de obra barata, no hacen más que crear una sociedad injusta, en el más puro sentido liberal practicado por Rawls, las posibilidades no son las mismas para todos, y si bien en este país tenemos una larga tradición en políticas maximisadoras de utilidad de los menos favorecidos hemos fracasado estrepitosamente en lograr establecer un sistema económicamente justo.
Sin embargo, el fin de la economía sigue siendo el bienestar de la sociedad, y el problema está en entender que se entiende como bienestar en un contexto en el que la misma sociedad no logra definir las reglas básicas sobre los que va a convivir, Hemos comenzado una proceso en el que intentamos volver a los ricos más pobres, y a los pobres, menos infelices, sin entender que estamos entrando en una tautología critica y preocupantemente cíclica. ¿Cómo ponderamos las felicidades de uno y de otro?, o dicho de otra forma, ¿cómo medimos las deficiencias de una sociedad en encontrar por si misma sus parámetros de felicidad e igualdad? Ciertamente los hechos que han llevado a un país a este estado de descomposición son en gran parte atribuibles a la mala praxis económica, pero no invalidan de ninguna manera la argumentación sobre cuál es el fin último de esta disciplina.
Mala praxis por falta de información, falta de condiciones o ingenuidad política no tienen, sobre las consecuencias que han provocado en el momento actual, ya sean buenas o malas, importancia alguna. La discusión ahora gira en torno al que hacemos y como lo hacemos. Estamos en un contexto particularmente excepcional, este es un momento en el que nuestros “policy makers” tienen las libertades que en toda la historia nacional no hemos tenido. Por lo tanto depende de ellos salir dejar la práctica de políticas utilitaristas escritas y descritas en casi todos los textos que un estudiante de esta materia ha o va a leer. Debemos considerar que este boom de los movimientos sociales nos ha dado, en el sentido positivo, mucha información sobre lo que algunos sectores de la población piensan, sobre sus necesidades e intereses y sobre todo la forma en la que se relacionan, en otras palabras, nos han dado algunas soluciones para nuestros problemas clásicos de agregación.
Es solo cuestión de flexibilizar nuestras ecuaciones, encontrar la forma de incluir el comportamiento de estos agentes y ver cómo hacemos para lograr que sean felices. Ciertamente es una tarea titánica, pero lejos de ser imposible. La economía ha avanzado de forma extraordinaria desde la formalización de la misma, sin que se diga que hemos llegado a los niveles de otras ciencias, sobre todo las exactas, sin embargo estamos ya en un momento en el que podemos intentar definir lo que podría hacer feliz a la gente, los comportamientos y las necesidades son más visibles y por lo tanto más fáciles de medir (tal vez este sea un punto de discordia, pero la tecnología nos ha proveído de herramientas maravillosas para meternos en los gustos de la gente, y los acontecimientos actuales nos revelan las tendencias sobre las bases del contrato social que la sociedad busca, probablemente discordantes en principio, pero reveladas al fin).
En definitiva, la sociedad busca en la política, partidaria o no, formas de influir en el Estado, con el único motivo de encontrar en el las formas de construir estructuras de poder que no conducen, desde la perspectiva de los agentes, a otro lugar que no sea el logro de un mayor bienestar, por lo tanto nuestro problema no es definir la relación entre economía y bienestar, esa batalla ya se definió, nuestro problema está en encontrar los mecanismos para asegurar que lo que hagamos como economistas tenga un impacto en aquello que la gente llama el “bien estar”. Las variables macro no nos ayudan en eso, y la vaga teoría del consumidor de la economía homogénea, bien comportada tampoco.
No hay duda que existen muchos esfuerzos validos en este tema, la construcción de “modelitos” capaces de aplicar en nuestra realidad es indispensable, la utilidad del consumo de grandes cantidades de bienes tal vez no sea aquello que como sociedad mas buscamos. Tal vez estos preceptos sirvan en sociedades donde ya se ha resuelto los problemas anteriores, la demanda de ciudadanía e igualdad de oportunidades que implican el reconocimiento del otro como un igual y entre otras cosas la posibilidad de nacer pobre y morir rico o viceversa, a través de la variable del esfuerzo propio deben ser elementos que nos deberían preocupar como economistas, mas aun si intentamos desmitificar el aparente divorcio entre bienestar y economía.
Todo esto gira solamente en torno a tres conceptos que hemos estudiado no desde hace mucho, tal vez una de las razones por la que estamos en esto de defender nuestra preocupación por el bienestar ante la sociedad, libertad, igualdad de oportunidades y justicia, elementos que casualmente están altamente correlacionados con el desarrollo de la economía. El hecho gira en torno a no descuidar en la formación de nuestros jóvenes economistas los sentimientos críticos hacia las herramientas utilitaristas que tenemos. Útiles sin lugar a dudas, pero desconsideradas de lo otro que compone a un individuo y por tanto a una sociedad. La herramientas son solo eso, y por ende no forman parte de el objetivo, que mas alla del corte de política utilizado, de planificación o de mercado, deben apuntar siempre al logro del, sin duda alguna, fin ultimo de la economía, el bienestar.

sábado, 31 de mayo de 2008

Seis meses mas de bonanza económica…

Estamos a una cuantas semanas de terminar el primer semestre del año, las cosas en el ámbito macroeconómico están como nunca antes nos lo habíamos imaginado,. El barril de petróleo esta ya por los 130 dólares, mientras que el gas esta mas o menos a 10 dólares el millón de BTU´s. en otras palabras, estamos en un Jauja impresionante, nuestras arcas estatales están recaudando como nunca antes lo habían hecho y por lo tanto el ministerio de hacienda esta falto de manos para contar la platita que entra.
Mientras tanto, en al ámbito micro las cosas están por otro lado, ahora la caserita es la culpable de nuestros males cuando de papitas fritas se trata, mas bien el oligarca aceitero sentó cabeza, pero el problema es que mañana tal ves tengamos que enfrentarnos al boicot del tomatero inflacionista, o peor aun, ¿nadie se ha puesto a pensar en el impacto que tendrán el alza de maíz pelado, el trigo y el chuño, que no es otra cosa que papa con valor agregado, en el costo de nuestro tan querido chairito semanal?
Asi es, mientras el Estado esta en Jauja económica, sus rebalses nos ahogan en un flujo de liquidez que mezcladito con las presiones inflacionistas que provocan 300 millones de chinos e hindúes que están comiendo mejor, 100 millones de brasileros que le están metiendo aceites vegetales a sus carros y Mr, Bushss con su política bélica terminan en un cada vez mas caro almuerzo diario, y ni hablar de cena o sajrahora.
Sin embargo la critica de estos seis meses no vienen ha toda esta sarta de circunstancias que nos dejan con el pantalón mas grande, el cinturón mas ajustado, chicas con menos curvas y varoncitos con mas mal humor. La critica viene a la falta de políticas creativas en épocas en las que podríamos de una vez por todas dejar de depender de la ya clásica exportación de los recursos naturales que la Pachamama nos ha dado para salir de esta pobreza milenaria en la que estamos.
Mientras que para abrir un pozo de gas, desde la exploración hasta el primer día de producción hacen falta mas o menos 7 años, un dineral de plata, kilómetros y kilómetros de algún tubo grueso y alguien que este tan loco como para confiar en nuestra política de comercio exterior, un proyecto de riego en las cabeceras de valle de Sucre o Cochabamba no lleva mas de seis meses, con una fracción del costo del tubo necesario para sacar el gas y con producción efectiva casi inmediata. En el altiplano la cosa va mas o menos igual, aunque con la salvedad de que estas tierras no pueden producir algunos cultivos que ahora están en auge, caso maíz, trigo y otros, pero pueden y son de hecho, excelentes suelos para producir tubérculos, quinua y otros granos cuyos precios están también por las nubes.
Un de los ejemplos mas entristecedor es el de la maca, para los no familiarizados, una raíz, parecida a la yuca, con un alto valor nutricional y además, dicen nuestros callahuayas mas importantes. Además es un cultivo absolutamente orgánico, cosa que vuelve locos a gringos y europeos con esta su onda verde.
En definitiva, mientras estamos cada vez mas dependientes de los hidrocarburos, gastando platita en políticas de subsidio a los alimentos, y perdiendo confianza de el resto del mundo no nos damos cuenta que por ahí la cosa viene por ponerse a sembrar cualquier cosa que el mundo este comiendo ahora.

domingo, 4 de mayo de 2008

LIBERTAD ECONOMICA

Una da las principales banderas de los defensores de la autonomía es la libertad económica. La capacidad de hacer lo que uno quiera con sus recursos, jugárselos en la ruleta de los negocios y sobre todo, la libertad de hacer uso de los beneficios que obtengan los ganadores de esta ruleta son, a mi manera de ver, los principios fundamentales de un mundo que ya hace tres décadas dejo claro que la batalla de las ideas se resolvía solo a través del liberalismo, en el sentido de que es solo a partir de la libertad de los individuos que se puede construir el bienestar colectivo, que es, y repito y afirmo, solo ese es el fin último de cualquier liberal que se aprecie de serlo.
Las replicas de este lado del país a estas ganas de hacer negocio también tienen sus fundamentos, es verdad que cuando uno juega en el casino no solo asume las ganancias, también debe estar dispuesto a asumir las perdidas. Si las transfieres al gran papa Estado al final del día no te puedes llamar a ti mismo “un jugador con clase”, peor aun si para ir a jugar pides subvención al combustible que usas para ir al casino. Podría extenderme, y hacer un detallado análisis de los pros y contras de las formas de jugar que cada uno tiene, sin embargo eso sería autenticar una discusión que a mi juicio está bastante lejos de tener algún significado.
Me explico. Estoy algo mayor que el promedio de edad que tienen los estudiantes de la Católica, por lo que tengo el privilegio, aunque vago, de no ser ajeno a la UDP, así que el populismo no me resulta una forma nueva de vivir la vida, si tuviera un par de años mas el estatismo nacionalista tampoco lo seria. Si estuviera de la edad de mi viejo el estatismo imperialista menos, y tal vez, si fuera más o menos de la década de los 30’s o 40’s el “revolucionarismo” seria cosa del pasado, nada nuevo, mal copiado y la verdad…muy relajado. Como al Estado lo hemos organizado de mil y una formas, hemos organizado también al sistema económico. Fuimos una de las economías mas abiertas a las fuerzas del mercado, si no exportábamos nos moríamos. También nos calentamos con el mundo y dijimos que sustituiríamos nuestras exportaciones para dejar de ser el proveedor de materias primas baratas al imperio avasallador. Nos moderamos un poco, luego mucho y nos pasamos de la raya. Los precios se fueron para abajo, bien abajo y se nos ocurrió que eran los capitales los que nos sacaban de esos líos. Más recientemente nos enojamos de nuevo con los capitalistas, ¿quién iba a creer que estos lo que buscaban era el beneficio empresarial y no el desarrollo de un pequeño, sufrido y bonito país?
¿A que apunta todo esto?, pues bien, mientras pasaban todos estos sistemas, gobiernos e ideas, la gente sigue viviendo en este país. Y vive relativamente bien, si, vive bien, sin negar desigualdades, pobreza, exclusiones y otros, hasta los excluidos encuentran, en general, una forma de vivir. Quizás el mayor signo de esto sea lo que llamamos el mercado informal, no mercado, mercado alternativo, etc. etc. etc., ahí, no todos claro, con un poquito de iniciativa puede subsistir, luego vivir, ganar algo mas y tal vez, algún dia ser dueño de la Eloy Salmon en La Paz, Las Siete Esquinas en Santa Cruz o un pedazo de La Cancha en Cocha. No es solo de ahora, fue es y será de siempre, las personas en este país son absolutamente libres de emprender y negociar, y si algún burócrata intenta impedírselos tengan por seguro que no le queda mucha carrera en lo público.
Por lo tanto, en este país no hace falta que nadie escriba en uno o dos artículos, o en un capítulo entero, lo que es una institución nacional de subsistencia. Nuestro verdadero problema radica en cómo hacer, que nuestros jugadores en el casino internacional de los negocios sean “iguales”. Nuestro problema está en cómo romper un patrón de acumulación de que responde a las broncas que hay entre “k’aras” y “cholos”. Nos debería dar lo mismo un empresario que viaja con traje y corbata que uno que lo hace vestido de “Kits” y “bluejean”, en otras palabras, ¿Cómo hacemos para que estos dos jugadores empresariales admitan que no pueden vivir el uno sin el otro?
Un primer paso podría ser el de desterrar a los radicales de uno y de otro lado, para que no destierren a nuestros emprendedores, que por el hecho de hacer negocios entre ellos, que es al final del día el reconocer al otro como un igual, podrían convertirse en excluidos de la fraternidad estatutaria autónoma cruceñista, o, no invitados al preste de la comunidad milenaria de los ponchos rojos.
Otra de las “medidas” esta en reconocer que ningún individuo que este orgulloso de tener un producto marginal de su factor mayor a cero podría al mismo tiempo estar orgulloso del Cerro Rico, El Mutún o El Palacio de La Recoleta. ¿Qué quiere decir esto?, pues que la única forma de estar orgulloso de algo es haber hecho algo para estarlo. El Cerro Rico y El Mutún son sucesos aleatorios, con lo que no tuvimos nada que ver, es decir, es el término de error de nuestra ecuación. Un error que trajo consigo rent seckeers que construyeron El Palacio de la Recoleta para glorificar su ego, en un tiempo en el que el mundo era infinitamente grande para que cualquier producto nulo marginal pueda construir su imperio. (Y nosotros insistimos en generar auto correlación). El mundo se achico, se hizo más rápido y demanda iniciativas.
En definitiva, sería bueno dejar de ver al futuro repetir el pasado, y a nuestro país como un museo de grandes novedades.